lunes, agosto 20, 2007

ARAÑANDO LOS BARROTES

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ARAÑANDO LOS BARROTES
(sospecho de mis manos)
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Arañando los barrotes intocables
del invisible vidrio del torrente del olvido
me pregunto en esta noche, elucubrando una forma de escapar…
¿Porqué no se derriten? Qué dramaturgo sinvergüenza,
terco hasta la nausea en la mentira, los mantiene unidos?
Cómo es que no se quiebra la pecera?
Cómo es que no se estrella el cielo hecho añicos?
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Al otro lado de la calle encima del rugido de los autos
y el latido de los perros que escarban la basura,
se escucha el ritmo de los hombres y el motor de los aviones
y los vuelos de campanas que invocan desde lo alto de una torre
al rebaño de los fieles para rememorar en el altar
el mito milenario del resucitado en elaborados ritos
que celebran a la muerte, el sacrificio y la tortura
con el vino, hostia y cura,
en la iglesia que preside al parque
junto con la inquieta fuente, con las estatua, los columpios y las flores.
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De este lado del asfalto yo descreo aún de las paredes
del cuarto en que me oculto y de la luz con me alumbro.
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Saludo con cautela al árbol que me espía en la ventana,
me extraño del espejo y vigilo con recelo
la inminencia de traición en
los silencios sospechosos de los dedos
en mis manos laboriosas.
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Hay en todo lo que veo, oigo o palpo, un eco de quimeras,
un tufo tan intenso a engaño
que no puedo menos que reír nerviosamente,
atisbando de reojo a las sombras en las piedras y a las piezas del mosaico,
y preguntarle a las estrellas, de soslayo,
y a la historia, en eterna desconfianza,
y a mis huesos mentirosos, sin creerles nada,
y a los astros mudos, ya con sorna…
¿Hasta dónde llegarán con la comedia?
… y hasta cuándo?...
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Que comience ya la vera vida, desmontemos el teatro,
que salgan de mi vista piedra, estrella, hueso, iglesia y árbol.
Dejen libre el escenario, actores secundarios del reparto.
Es hora de lo cierto, revélate verdad, seas negrura o claridad,
¿en qué puerta y con cuánta fuerza debo golpear!
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¿A qué este fraude misterioso sin un hueco?
¿A qué esta mascarada del horror? ¡A qué el sangriento ruedo?
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Oigan!! …Carcajadas en las gradas… ¿Quién regenta el circo?
Sera cuestión de saludar con reverencia al Cesar cruel
que devora el tiempo, divertido, racimo por racimo,
desde un palco umbrío?
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Quiero que entre el toro, me urge agarrarlo por los cuernos,
basta del preámbulo, el juego está muy claro…
este disque “mundo” no es más que una tramoya…
¡Todo es un tinglado! ¡Cualquier brillo es falsa joya!
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Tirada sobre el suelo de la celda,
aguardo indolente en el tormento mi momento,
miro hacia un vacio que presiento
poblado hasta los bordes de cadenas,
y aspiro a mis pulmones con el aire que antaño oliera a libre
los cerrojos impalpables del cadalso en que acaba el laberinto…
…con ira y desconsuelo esta boca extraña duda
¿lloro, grito, canto o rio?,
y una lágrima resbala por un rostro
que alguien que recuerdo que era “yo”
llamara hasta hace poco “mío”.
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