sábado, marzo 10, 2007

CUANDO YO ME MUERA

CUANDO ERA CAMINANTE

Cuando era caminante,
encontré un día un perro muerto
y observé varios meses el proceso.

Primero se hinchó, después se puso verde,
luego se fue secando y disgregando.
Lo que más duró fue algo de cuero
y una hilacha revuelta en polvo y pelo (el olor era tremendo).
Al final quedaron unos pocos huesos muy pequeños.





CUANDO YO ME MUERA

Cuando yo me muera
no me vayan a enterrar ni a incinerar.
Que no haya autopsia, no me rajen,
como todos de algo me habré muerto.
Tampoco me maquillen ni embalsamen,
no me arreglen ya… ¿A qué la vanidad?

Quiero podrirme lentamente,
desnuda en una falda de colina
que de a la madre mar.

Cuando yo me muera
no quiero otras flores que silvestres
si es que crecen en la estación y en el lugar.

Quiero que llueva o truene en el tiempo en que me velen,
sea de noche o de día,
quiero que mis deudos me hagan el favor
de sentarse un rato, desnudos o vestidos,
como lo prefieran, conmigo sobre el piso.

Mi cadáver debe estar
sin ropa, sin manta y sin cajón
sobre las piedras, en el prado, entre la hojas,
en el barro, en la arena o lo que haya,
sentado o acostado, como caiga,
siendo honesto lo que es… un cadáver ahí tirado.

Tómense una copa o un café a mi salud.
Si es de noche enciendan velas o fogatas,
cuando mucho focos de poca intensidad.
Si quieren hagan música o los ruidos plazcan
pero con sus voces e instrumentos
que toquen con los cuerpos
sin usar potencia adicional.

De todos modos les pido su silencio
una hora antes y después de anochecer y amanecer.
No por respeto o en mi honor si no
para que podamos escuchar cantar,
vivir, amar, morir o lamentarse al mundo.
Siempre hay alguna ola o un pájaro
o un insecto que tienen algo que opinar…
o quizá la lluvia o los vientos
o las ranas o los gatos o los perros.

Les pido que después de darse gusto…
Les pido que después, no antes…
ya estando satisfechos…
Les pido que caminen hasta el cuerpo,
se sienten y mediten
mirando a mi lado un rato hacia el océano.

Cuando tengan suficiente deben irse.
Deben dejarme con las hormigas
los escarabajos y las moscas.
(ellos conocen su trabajo).

Pueden regresar de vez en cuando
y observar como me deshago.

Cuando yo me muera
dejen que mis huesos alimenten
a los perros y a las ratas
y a los buitres o gaviotas
como en vida, como siempre.

Dejen que se sequen.
Dejen que los cubra el polvo
que la lluvia se los lleve.
Simplemente no intervengan.
Déjenlos al sol y a las estrellas
caminar hacia el olvido en libertad.
Con suerte, alguno llegará por fin al mar.
Ah! Al mar… el mar… la mar…

…Y cuando ya no quede nada o casi nada…
vengan, vengan cuando tengan ganas.

Pueden recitarme sus poemas
o cantar cantos que les salgan de las almas
o contarme en verso sus sueños, sus vivencias,
lo que piensen los que piensan.

Nunca estarán solos si miran por mis ojos…
Siempre hay “algo”…
Siempre están las olas, siempre alguna vida.
Siempre está la lluvia, siempre el aire, el sol, las nubes...
Siempre, a fin de cuentas, el reloj del corazón
y el fuelle inagotable del pulmón.

Abran con cuidado las pupilas
y escuchen, abriendo los oídos;
habrán un sonido ronco y cantidad de agudos,
el motor que nunca cesa y los infinitos grillos
(yo se bien lo que les digo).

Aspiren a pulmón tendido,
entreténganse escuchando …sientan…
y miren, miren sin parar
la inmensidad.

También pueden llorar
en lo que les da la paz.
.








8 Comments:

Blogger Lila Magritte said...
 
Blogger Therese Bovary said...
 
Blogger Rafa said...
 
Blogger Marga said...
 
Blogger Lila Magritte said...
 
Blogger Ana Gaviota said...
 
Blogger Fortunata said...
 
Blogger Therese Bovary said...
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Impacta este testamento poético. Y especialmente el saber que son sólo algunos últimos deseos, que como siempre, no se cumplirán.

Grandchester, este poema me ha dejado atónita. Cuánta fuerza y cuánta angustia se mueve entre esos versos.

Me hubiese gustado ser yo la autora de esta estrofa que copio, y que ya estoy memorizando:


"De todos modos les pido su silencio
una hora antes y después de anochecer y amanecer.
No por respeto o en mi honor si no
para que podamos escuchar cantar,
vivir, amar, morir o lamentarse al mundo.
Siempre hay alguna ola o un pájaro
o un insecto que tienen algo que opinar…
o quizá la lluvia o los vientos
o las ranas o los gatos o los perros".

Nunca te mueras Grandchester por favor.

Tu amiga Therese que quisiera algo parecido a la hora de su muerte.
Besos y mucho cariño para ti

al final, algo queda...

Mi querida hermana, yo cumpliría a rajatabla tus deseos... yo pedí que me dejaran tirada en una colina donde haya buitres y que se alimenten de mis vísceras. Aun a riesgo de subvertir el orden social una vez más...

Y que los grillos canten y el resto brinde por mis átomos...

Realmente impacta tu voz tan fuerte que nos estremece a todos.

Besos.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Casi que no voy a esperar a que te mueras para venirme a tu lado y hacer esas cosas que tu pides no vaya a ser que muera antes y no pueda satisfacer ningun deseo....

Mi Dios, con esta niña, pero qué impresionante poema.

Se me revuelve el alma y se me hace harapos todo lo que tengo adentro.

Qué poderosa palabra poética, mujer.

Pienso en mi muerte que seguramente será antes que la tuya... Y sí, me gustaría que fuera así la despedida, el mar, siempre mi mar tan amado y tan natal y tan amniótico.

Mis besos y mi cariño sin medida para ti

Therese

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